Sábado 22 de agosto 10:00 am hora Venezuela
¿Te ha pasado alguna vez que un cliente te genera una resistencia inexplicable, una empatía desmedida o la necesidad automática de "salvarlo"? ¿O quizás has notado que tu cliente deposita en ti expectativas de autoridad, aprobación o afecto que van más allá del acuerdo de coaching?
En toda interacción humana —y especialmente en los procesos de desarrollo personal y organizacional— opera una dimensión implícita donde resuenan historias previas, patrones vinculares y sesgos relacionales.
Lo que la tradición psicoanalítica originó (Freud, 1912) y que el análisis transaccional y la psicología relacional adaptaron a los contextos de desarrollo (Berne, 1961; Watzlawick et al., 1967), no es exclusivo de la psicoterapia. En el coaching profesional, obviar la transferencia (lo que el cliente proyecta en el coach) y la contratransferencia (la respuesta emocional e inconsciente del coach ante el cliente) representa uno de los mayores puntos ciegos en la práctica.
No se trata solo de saber hacer preguntas abiertas; se trata de sostener un espacio de seguridad psicológica (Edmondson, 1999) donde la presencia del coach sea un canal limpio y no un obstáculo cargado de proyecciones personales.

